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viernes, 29 de noviembre de 2019

el osario de los inocentes / Juan Cristobal

"[...]
La soledad es más cierto que el tiempo decías
[...]
Y la lluvia reemplazo a la vida" de 1.

*

"[...]
Y los tristes helechos olvidando la herida
Se cerrarán en el cielo
                                     y allí mismo
                                     es decir
En el viento acribillado del eterno pasado
Atravesando las musgosas frentes del sueño
Una historia inventada de langostas y grillos
           se alzará
Bajo la luz extranjera del dulce manzano" de 2.

*

"No fueron sombras las que incendiaron tu rostro
En las altas palmeras desoladas del viento
Los grillos la lluvia los viejos caminos
Destrozan con abandonadas palabras las arenas del cielo
Y nada más claro que la noche arrastrada
Por la nuve y la sonrisa de siempre
Los huesos arden en las colinas lejanas
Los cardos caen como osamentas de bueyes heridos
Las liebres envejecen en las capillas moradas
Y llenas de algas y cuervos
Las piedras observan las pieles que escribe
          el sol en el tiempo" de 6.

*

"[...]
Las hierbas del manzano esperadas en el viento
Crearon un murmullo como de príncipe reciente
Y las venas de las rocas a modo de hechiceros
Apuntando la vieja calavera de los cielos
Abrieron la rosa que encendía nuestro cuerpo
Nunca hasta que la lluvia se deslizó entre los ciruelos
Pedí cuenta a los vaqueros
Que inundaban con sus lazos
Las fronteras del sendero
Como era lento y el sol se elevaba en las colinas
Me aparté de las capillas
Que despertaban a lo grillos de la tierra
Y serio cual un gallo que hace alabanzas a la luna
Volé entre mi búhos y faisanes al país de los tesoros
Donde los alocados vagabundos tenían el corazón rodeado 
           de famosas margaritas" de 7.

*

"[...]
Pensé en mi dulce amiga que tendría
     después de ciertas lunas
Su corazón lleno de gusanos" de 8.


"[...]
Y en los caminos donde los tallos se pierden
Como lluvias redondas
Descubrimos nuestro silencio perfecto" de 9.

*

"[...]
Los sueños -tal vez llamando a los muertos-
Tramontan los muros de un silencio que vive en el cuerpo" de 11.

*

"[...]
Y todos callaron señalando la lluvia en el tiempo
Mas no me satisface con este silencio de muertos
Sino que amé a una muchacha olvidada en la sangre
Como si fuese la última hierba amarilla del patio" de 12.

*

13

Y cuando la garza se detuvo sobre la sombra
      podrida del cielo
Lentas voces dejaron su afable recuerdo
Habriase casi afirmado que las cenizas de enero
Caían sobre los sueños del muerto
Tratando de hacer olvidar los miedos del niño
Pero no fue solamente el soñar
En lo que era el cielo sin miedo
Tal vez si las manos o los patios llenos de trigo
No hubiesen tenido gusanos que aombran al tiempo
Llenando de imágenes rotas el pecho
Otro olvido nos hubiese aguardado en la tarde
Como cuando los botes se callan
Y desde el otro extremo nos parece escuchar
     alguna leña perdida en el fuego
Pero amigo mío la eternidad sigue siendo
El espejo roto
                    escondido en los rincones de siempre

*

"[...]
La memoria retiene sus dulces espantos y todo es extraño
Como cuando la noche bautiza sus primeros temores" de 16.

*

"[...]
Por mucho tiempo ardieron las estrellas en las piedras
[...]
Y el canto una rosa vieja en el pecho de los niños" de 1(17).

*

2(18)

ACERCA DE MAC EL CUCHILLERO
CUANDO PARECIA UN LOBO DE MAR
TENDIDO EN LAS ARENAS

Aquí os presento a Mac el cuchillero
El que nació triste como un vino en una tarde de invierno
El son se enreda entre los rencores implacables de los huesos
Mac nunca soñó con ver grandes ilusiones en el fuego
Pero un día un brujo le dijo: "Mac resplandece por los cerros"
Entonces Mac el viejo cuchillero se marchó con sus ojos rojos
A las colinas de "Las Sombras de los Gatos"
Donde el sol llora como el vagabundo ebrio de la infancia
De niño a Mac no le gustaba jugar con las estatuas
El techo de sus ojos fue ser siempre un gran cazador
          pero nunca en lo ciervos
Cierta vez -y el recuerdo es solamente un vaso tibio de cerveza-
Un pájaro lo guío a una isla
Donde los caminos tenían el olor de la resina
Allí divisó una extraña barca que temblaba en las arenas
Ese día Mac el cuchillero se adormeció como el destino
Y después de aletear melancólicamente en torno nuestro
(Aunque todo tenga el mismo sacrificar de las grosellas
O de las olas o de los ciervo encima de la iglesia)
Se embarcó a descubrir el alma de los fantasmas noruegos
Nunca le importó a Mac saber si los gatos le miraban del tejado
Mas si alguna vez habremos de recordarlo
(Botas de venado blusa color de las ciruelas)
Será como esa anhelante locomotora que pugna por alcanzar
Entre los bosques su deshabitado y melancolico destino

*

3(19)

HISTORIA DE JACK LONDON
EL VIEJO BUCANERO

a ALFREDO PORTAL, TEMIBLE CRITICO 
EN DIAS INOLVIDABLES, DONDE ALGUN DIA
SIEMPRE HABITAREMOS.

Jack London hijo de astrólogo ambulante
Vendedor de periódicos pirata y vagabundo
Buscador de oro en Alaska obrero de diez centavos
Por trece horas de trabajo en una fábrica de conservas
Temible entre los riele
                                         turbulento criminal
Como el corazón bajo la lluvia
                                                    dime
El mar sigue abriendo sus silenciosas puertas como antaño
Cuando tú desde la proa
Injuriabas como lobo sarnoso a las estrellas
O es la vena de las antiguas rocas la que abre
El fruto amargo delicado de la tierra
Yo soy un simple desconocido que entra a una estancia
Y ve descargar un ataúd en la cabeza de los ríos
Por eso te pregunto oh viejo bucanero
Desde encima de los puentes
                                            desde encima de la estrella
Que te vio surgir como musgo violento entre las piedras
Si la niebla languidece nuestra memoria en el otoño
O si solamente nos hace recordar
La gran cicatriz abierta del fantasma
Mas no te rías ni te burles de mi barril lleno de manzanas
Tú también mi querido Jack London viviste
En un barrio pobre de San Francisco
Mirando a las hojas arder en las azoteas
Con tu buen anteojo de marino entonces reucerdo
Fuiste libre como un niño 
Que encuentra manzanas y gorriones en el viento
                                                              fue
En ese instante preciso de la tierra cuando tuviste que contar
Leyendas de puerta en puerta para comer en el mercado
Donde las sandías y los musgos temblaban
Igual a esa canción que trae historias de crímenes y oro
El único gesto verdadero de un pueblo son los bares dijiste
Y mandaste construir un techo de ramas frescas en el cielo
Pero se incendió porque los sueños son más tristes
Que una herida de sable en la mejilla
                                         Mas regresaste una mañana
Lleno de rulos y de mantos
A descubrir la calavera ditraída de los cerros
Aquella que se confunde con el viento cuando los trenes de tercera
Y la hierba que crece sola debajo de los puentes
Nos dejan en viejas estaciones donde la lluvia golpea
Con sus alas de garza
                                las ventanas del olvido
                                                                   Sin embargo
Recién comprendo por qué compraste un rancho
En ese valle de alegrías donde los zorros y la luna
Se estrellaban como golpes dulces en las fábricas de antaño
Para conocer a las gitanass
Y a las ardillas que vivían volando
     en las quemadas claraboyas
Y para leer ¨Alicia en el Páís de las Maravillas"
     los domingos por la tarde
(Yo mi querido Jack London te escucho mientras paseo por los malecones tristes de Lansing y de Hartford y te veo cuando sonríes o cuando abres una puerta o cuando agachas la cabeza encolada sobre el aire como queriendo alcanzar un tiburón o un bárbaro castigo).
Pero la historia del mar tuvo mas brazos que el invierno y el sueño
Que vivía desahogado en su retiro
Se despertó un día esspantado sobre el cuello y antes de partir
A las derruídas estaciones de las palabras secretas
Con el corazón mojdado igual a una ardilla
Que ve transcurrir por el aire
         parques / besos / leyendas sin nombres
Dijiste:  Cuando haya hecho las maletas
Que nadie se despida de los muros
Échenme en el mar o mezclen mi cenizas con el vino 
O en el codaste de un navío que habeís de construir
Cuando las terribles mujeres de la isla huelan a coñac 
O cuando nuestross viejos amigos los lobos caminen 
Con los pies desnudos por el cielo entonces poned:

AQUÍ YACE JACK LONDON EL BUEN FILIBUSTERO
EL QUE ALGUNA VEZ ZARPO CON SU CORAZON PERDIDO EN EL ORIENTE
MIENTRAS SE ENTERABA DE JEAN LAFFITE EL TERROR SECUESTRANTE DEL CARIBE
EN UN MAR LUGUBRE DE SAN FRANCISCO
CUANDO SOLLOZABAN LAS TROMPETAS DE COLEMAN Y LOUIS ARMSTRONG
MIENTRAS EN LA PISTA DE MADERA BALABAN RÍTMICAMENTE
INMENSAS MUJERES DE COLOR COMO LEYENDAS SECRETAS

*

3(22)

El silencio ha destrozado las vejas nubes que colgaban como peces muertos en los pálidos lupanares de la tierra. ¿Cuántas muchachas no besarán el recuerdo de su infancia? Afuera, amigos, la nieve rueda en el paisaje, y en mis ojos. Afuera, oh mago de peces reventados, oh grillos de cuerpos de botella, decidme, ¿dónde nacen las barcas olvidadass, dónde transitan los asesinos de la sombra, dónde nuestras inocentes palabras? La noche llega y se cuela por los huesos. Los miserables perros de la esquina la ven como un fondo cualquiera de la tierra.

*

"[...]
Nuestros rostros se acercan y cada vez se parecen más a un río destruído por las piedras." de 4(23).

*

16(35)

Ven, alma de pies desnudos, alma de melenas ahogadas; ven, como sueños que huyen de la cárcel, como sombras escapadas de los días; ven, abriendo la memoria agolpada de la tierra; ven, abriendo las aguas redondas de la carne; ven para que la sombra del estanque ya no huya más por la curva enloquecida de la tarde.

*

24(43)

Hablarás de viejos piratas, de  ladrones con voces de vidrio, de amantes llorando ebrios en el muro su "charol de desgracia". Mas la dicha crecerá siempre como un ramito de ortiga en la nieve. Alguien, entonces, recordará viajando en las canoas de siempre: "Lo que la soledad separa ninguna dicha lo recobra".

*

28(47)

No te hagas tan pasado, tan de noche, tan de lluvia, tan de tiempo. No es exacto que el silencio -o cualquier otra palabra- nos separa. Eso no es cierto, vieja amiga, amiga de los búhos, los toneleros y los sapos. Mira, la noche. Mira, la piel, el mar. Si existe el naufragio , es que mi sombra cae sola en el espacio. 

*

30(49)

Amé tu rostro, niña de pequeñas estaciones. Tu pecho, tu corazón, tu secreto. Tiernamente desnudé el azufre de tus ojos. Imité en el viento tu latido. Pasé por tus labios sin tocarte. Supe que eras noche, agua, luz, sonido. Hundí mis besos en tus pies y descubrí la ausencia. Abrí tus manos en la tierra, tu muslos en la espuma, tu sonrisa en la mañana fresca del rocío. Conté tus historias, tus nombres en el agua. Llegué hasta tu frente como pescado sin sentido. Descansé en tu párpado cansado. Enlacé con nuevas y violentas madrugadas tu deseo. Teñí con lágrimas puras tu garganta. Suspendí con besos y abismos tu tristeza. Recorrí tus brazos, tus venas, tus inusitados vacíos. Amasé con fuegos y cenizas tus palabras. Tendí tu cabellera en las redes de lo vinos. Silencié tus aguas, tus fríos, tus olores. Sin embargo, dime, Amiga de los Ríos, ¿en qué mar vive tu existencia, en que día tu beso sin sonido? ¿Y quién eres? ¿O fuiste? ¿Tienes nombre? ¿Alguna vez viviste? La noche nos ignora y el sueño nos reclama. El viento se parece a un tigre delicado de la tierra, a un pájaro apenas en el monte. Pero quiero saberlo todo como si una blasfemia creciese entre las manos de los ciegos. Porque si el corazón soberbio del espejo no me reconoce, no me lleva de la mano con su lámpara partida, entonces los escombros del invierno caerían como simples monedas provinciales por mi pecho, y todo, todo acabaría como el primer viento desconocido de la tierra. 

*

"[...]
Y mis pasos como almas de otra época
Se pierden por los cables oxidados de la tarde
A pesar de ello
                          a pesar de no ver más mis secretos trancurridos
                             en la lluvia
Yo sé descifrar las agusanadas historias de los puentes 
Los blancos ojos de los mulos perdidos en la infancia
Las pálidas medallas que cuelgan de los curas en el agua
Y también
               la tristeza de esos rústicos bebedores de cerveza
Que se duermen en las míseras bancas de  las plazas de su pueblo
        soñando con sus enmudecidas esposas en las fiestas
Mientras en los bares andan engañando a las devastadas prostitutas
          de los muelles
Pidiéndole una moneda para un trago de tristeza o para ver
mejor un fresco rostro callado de universo" de 1(51).

*

"[...]
Es cierto yo no comprendo el lenguaje enredado de las lechuzass
O la pasión última de las ramas inclinadas
Que es un deseo conocido de buscar el recuerdo entre los muertos" de 4(54).

*

"Veo el fondo desolado de los puentes
Y me parece que de nuevo florecieran
Las mentiras tiernas de la infancia

[...]

De la sombra torpe y maliciosa de los trenes
De las maderas viejas que respetan nuestros pasos 
De la soledad que arde en a bondad tonta de la muerte
Y de la perfección de las mañanas que arruga nuestros corazones masacradoss
Pero aquí como en otra parte nada ha terminado
Todo comienza nuevamente cuando el sol nos invita a ver
           el mundo como amigos
Y sólo vemos la extraña
            robusta y temible figura de nuestro olvidado padre
De quien siempre dijimos que había muerto entre las rocas
Y que ahora trata de alcanzarnos
                    en el espejo miserable y antiguo de la tarde" de 5(55).

*

"[...]
Y quizá sea mejor para todos contar las monedas silenciosas de los ríos
Para partir a otros lugares
                                         menos conocidos
                         por la pálida envoltura de los miedos
Donde el sol sea el patio maravilloso de un encuentro

[...]

El amor solamente vive en las historias apolilladas de la piedra
Como la vanidad de la belleza en los muros alejados de los pueblos" de 7(57).

*

"[...]
IV
Dando vueltas en el río
Los sueños se abandonan
En nuestras solitarias tumbas familiares

[...]

VI
Como solitario gesto deslumbrado
Como suave lienzo volviendo de las nubes
La felicidad se va de mi memoria" de 8(58).

*

9(59)

La soledad es muy cierta
                                        pero más
Cuando te dejan en la noche
con un vaso de cerveza
Recordando viejas historias de familia
Donde la esperanza recorría como testigo nuestra calma
Esperando la palabra del abuelo
O la ausencia pálida del cielo
La vida cuajaba el corazón tierno de los pinos
El silencio declinaba sus sombras en el pecho
Los anhelos iluminaban los llantos del fracaso
Y todo
           todo se hundía en el camino
Igual a la bruma de los muelles
Aparecen así las desoladas mentiras de la infancia
El humo languidecido y suave del otoño
La noche violentada de los ojos
Nadie podrá acercarse entonces a los nombres de la sombra
Las calles temblarán como peces en el viento
Las sentencias de los jueces
                                        nuestros implacables enemigos
Se asemejarán a los entierros de provincia 
Y los cardos
                    resecos como los perros de la noche
Morirán cuando los grillos
Como extraños países de otra épocas sin lluvia
Silben en la orfandad de los sillones
Entonces nosotros
                  los humildes
                  los casi sin aliento
                  los olvidados para siempre
                                                   del amor de las mujeres
Miraremos la historia del sol en los tejados
Y seguiremos bebiendo en los campos felices del futuro
                                                                         escuchando:
            "Este es el bosque y las sombras de la tierra
              Aquí como mendigo refugio mis palabras
              La historia del agua no suena en los escombros
              La alegría vale más que los ciruelos"
Esto nos hara recordar los infinitos cansancios de las barcas
Y aquel dicho familiar de los abuelos
Cuando miraban de reojo los escollos de la aurora:
            "Es bueno no beber... pero claro... mejor es beber"
Y con la misma mala fama que nos dan todas las sentencias
           y los suurros familiares de provincia
Acariciando el signo apolillado de los largos abedules
Cerraremos nuestros ojos y nuestras almas pensando
En las playas escondidas
                        y en los hermanos perdidos en la infancia

*

"[...]
Aprecerán por el lado más tierno de la lluvia

[...]

Compartiendo el oro humilde de los años" de10(60).

*

"[...]
El carbón iluminará nuestro fracaso" de 13(63).

*

"[...]
Pero recuerda: el amor sobrevive a cualquier mentira del naufragio" de 14(64).

*

"[...]
Y escuchando estos turbados casi abandonados recuerdos
Las gencianas reucitarán como raícez podridas en el viento

[...]

Además mejor es perderse siempre en lo que sea 
La felicidad jamás debe crearte el hábito del tiempo
Sé un vagabundo un fantasma o un marchito profesor de historia" de 16(66).


*

"[...]
La historia de los días que vio cuando te amaba
        ebrio
Tocándote tus blancos pechos de niña malcriada

[...]

Felizmente la ausencia separa lo cerros de los pueblos" de 18(68).

*

"[...]
Y no son palabras
                             tristes pensamientos
Que se vuelven humo de repente
Como humo se vuelve el aire en el caballo
Mi vida en el fondo es un infierno
No vale más que un trago abandonado en el camino
Pero comprended: yo no hablo de silencios
De cielos fúnebres en el pozo
Yo hablo de una imagen
Que acarrea muertos
                               como hermanos olvidados en la tierra
Sé que nadie me creerá en el invierno
Que todos me verán blasfemar en el trabajo
         de la tarde
Donde mi corazón enevejece más que de costumbre
Asi como envejece la dicha en el caballo
Pero jamás olvidéis que he olvidado loss helechos
El mar grave del camino
Las brumas desiguales de la sombra
Que todo lo he olvidado por lo sueños
Por lo que vive y muere a lo largo del invierno" de 19(69).


domingo, 25 de marzo de 2018

César Vallejo - Las ventanas se han estremecido,,,


Las ventanas se han estremecido, elaborando una metafísica del universo. Vidrios han caído. Un enfermo lanza su queja: la mitad por su boca lenguada y sobrante, y toda entera, por el ano de su espalda.
Es el huracán. Un castaño del jardín de las Tullerías habráse abatido, al soplo del viento, que mide ochenta metros por segundo. Capiteles de los barrios antiguos, habrán caído, hendiendo, matando.
¿De qué punto interrogo, oyendo a ambas riberas de los océanos, de qué punto viene este huracán, tan digno de crédito, tan honrado de deuda derecho a las ventanas del hospital? Ay las direcciones inmutables, que oscilan entre el huracán y esta pena directa de toser o defecar! Ay! las direcciones inmutables, que así prenden muerte en las entrañas del hospital y despiertan células clandestinas a deshora, en los cadáveres.
¿Qué pensaría de si el enfermo de enfrente, ése que está durmiendo, si hubiera percibido el huracán? El pobre duerme, boca arriba, a la cabeza de su morfina, a los pies de toda su cordura. Un adarme más o menos en la dosis y le llevarán a enterrar, el vientre roto, la boca arriba, sordo el huracán, sordo a su vientre roto, ante el cual suelen los médicos dialogar y cavilar largamente, para, al fin, pronunciar sus llanas palabras de hombres.
La familia rodea al enfermo agrupándose ante sus sienes regresivas, indefensas, sudorosas. Ya no existe hogar sino en torno al velador del pariente enfermo, donde montan guardia impaciente, sus zapatos vacantes, sus cruces de repuesto, sus píldoras de opio. La familia rodea la mesita por espacio de un alto dividendo. Una mujer acomoda en el borde de la mesa, la taza, que casi se ha caído.
Ignoro lo que será del enfermo esta mujer, que le besa y no puede sanarle con el beso, le mira y no puede sanarle con los ojos, le habla y no puede sanarle con el verbo. ¿Es su madre? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es su amada? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es su hermana? Y ¿cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es, simplemente, una mujer? ¿Y cómo pues, no puede sanarle? Porque esta mujer le ha besado, le ha mirado, le ha hablado y hasta le ha cubierto mejor el cuello al enfermo y ¡cosa verdaderamente asombrosa! no le ha sanado.
El paciente contempla su calzado vacante. Traen queso. Llevan sierra. La muerte se acuesta al pie del lecho, a dormir en sus tranquilas aguas y se duerme. Entonces, los libres pies del hombre enfermo, sin menudencias ni pormenores innecesarios, se estiran en acento circunflejo, y se alejan, en una extensión de dos cuerpos de novios, del corazón.
El cirujano ausculta a los enfermos horas enteras. Hasta donde sus manos cesan de trabajar y empiezan a jugar, las lleva a tientas, rozando la piel de los pacientes, en tanto sus párpados científicos vibran, tocados por la indocta, por la humana flaqueza del amor. Y he visto a esos enfermos morir precisamente del amor desdoblado del cirujano, de los largos diagnósticos, de las dosis exactas, del riguroso análisis de orinas y excrementos. Se rodeaba de improviso un lecho con un biombo. Médicos y enfermeros cruzaban delante del ausente, pizarra triste y próxima, que un niño llenara de números, en un gran monismo de pálidos miles. Cruzaban así, mirando a los otros, como si más irreparable fuese morir de apendicitis o neumonía, y no morir al sesgo del paso de los hombres.
Sirviendo a la causa de la religión, vuela con éxito esta mosca, a lo largo de la sala. A la hora de la visita de los cirujanos, sus zumbidos nos perdonan el pecho, ciertamente, pero desarrollándose luego, se adueñan del aire, para saludar con genio de mudanza, a los que van a morir. Unos enfermos oyen a esa mosca hasta durante el dolor y de ellos depende, por eso, el linaje del disparo, en las noches tremebundas.
¿Cuánto tiempo ha durado la anestesia, que llaman los hombres? ¡Ciencia de Dios, Teodicea! si se me echa a vivir en tales condiciones, anestesiado totalmente, volteada mi sensibilidad para adentro! ¡Ah doctores de las sales, hombres de las esencias, prójimos de las bases! Pido se me deje con mi tumor de conciencia, con mi irritada lepra sensitiva, ocurra lo que ocurra aunque me muera! Dejadme dolerme, si lo queréis, mas dejadme despierto de sueño, con todo el universo metido, aunque fuese a las malas, en mi temperatura polvorosa.
En el mundo de la salud perfecta, se reirá por esta perspectiva en que padezco; pero, en el mismo plano y cortando la baraja del juego, percute aquí otra risa de contrapunto.
En la casa del dolor, la queja asalta síncopes de gran compositor, golletes de carácter, que nos hacen cosquillas de verdad, atroces, arduas, y, cumpliendo lo prometido, nos hielan de espantosa incertidumbre.
En la casa del dolor, la queja arranca frontera excesiva. No se reconoce en esta queja de dolor, a la propia queja de la dicha en éxtasis, cuando el amor y la carne se eximen de azor y cuando, al regresar, hay discordia bastante para el diálogo.
¿Dónde está, pues, el otro flanco de esta queja de dolor, si, a estimarla en conjunto, parte ahora del lecho de un hombre? De la casa del dolor parten quejas tan sordas e inefables y tan colmadas de tanta plenitud que llorar por ellas sería poco, y sería ya mucho sonreír.
Se atumulta la sangre en el termómetro.
¡No es grato morir, señor, si en la vida nada se deja y si en la muerte nada es posible, sino sobre lo que se deja en la vida! ¡No es grato morir, señor, si en la vida nada se deja y si en la muerte nada es posible, sino sobre lo que se deja en la vida! ¡No es grato morir, señor, si en la vida nada se deja y si en la muerte nada es posible, sino sobre lo que pudo dejarse en la vida!



sábado, 31 de diciembre de 2016

EL CAMBIO DEL MILENIO - ENRIQUE VERÁSTEGUI

El mundo que se avecina no es el mundo que dejamos atrás, ciertamente, pero estará conformado por lo que nosotros hacemos, lo que somos, y lo que soñamos. El mundo que se avecina es nuestro mundo, solo que más concentrado, más precioso, y más refulgente de luz. No pensé, en todos estos años, que llegara el momento en que tendría que reflexionar en público sobre el milenio, el cambio de milenio, y el post-milenio. En cierta medida, el milenio por el que luchamos se nos presenta como una sobrecarga de la palabra milenium que tiene por meta potenciar las energías, tanto las físicas como las mentales, que deben enfretarse a la tarea de construir el futuro entre nosotros. Esta tercera persona pues, dado que se ha extendido como un reguero de pólvora, el término post-modernidad hasta el punto de que se habla de que la post-modernidad ha llegado hasta nosotros y de que, auspicios de esa post-modernidad que consiste en un descentramiento del mundo y en la aparición de nacionalidades, particularidades, y elementos no hegemónicos, debemos concebir que el proyecto peruano -no escribo desde otra parte sino desde el Perú- es un proyecto universal, tan válido como el proyecto francés, norteamericano, o asiático, y que en la comprensión de ese designio nos juzgamos la vida,  y el destino. La diversificación de la cultura, que se produce gracias a la tecnologización del mundo actual, permite que comprendamos que un mundo sin eje hegemónico posibilita el diálogo que un mundo sin eje hegmonico posibilita de entender el destino como nuestro. Ese destino es nuestro por afirmación de un nosotros que no se acompleja entre el mundo francés, o reciprocidad, tiene la posibilidad de expandir una cultura peruana -esto es, la cultura del mestizaje- hacia el mundo. De ese modo, la post-modernidad nos conviene porque nuestra cultura puede erigirse en elemento hegemónico en un muno que ha perdido la conciencia de su propio destino en el mundo. Si la cultura se encuentra avasallada por la televisión y los medios de información de información masiva, hasta el punto que resulta más fácil encender el televisor que abrir un libro, mientras, por otro lado, rubros como la política, o la economía desplaza del interés de las mentes su necesidad de cultura, ello sólo puede conducir al hecho de comprnder que, sin cultura, resulta imposible construirse el mundo tal como lo plantean los ingenieros, o los economistas. Y es que el mundo no es necesariamente el frío dato de las estadísticas que, caa cierto tiempo, cambian de dirección para decirnos que la moda económica es norteamericana,  soviética o, como sucede ahora, asiática, sino la expresión cultural de una comprensión del mundo y, sobre todo de una manifestación que tiene por meta posibilitar la identidad. Esto quiere decir que la cultura no puede ser el vehículo de transmisión de una determinada política sino la manifestación esencial del hombre. Pero, por lo mismo, esto quiere decir también que la cultura es superior a las preocupaciones políticas, o económicas, y que sin cultura, no vamos para ninguna parte. Sin cultura resulta imposible construirse el futuro.

El tiempo de la cultura es el tiempo del milenio. Ese milenio que se avecina, o que, según algunas teorías, ya se encuentra entre nuestras puertas, es un milenio que sólo puede existir a imagen y semejanza nuestra. He escrito algunos libros y, entre ellos, la Ética, con la exclusiva finalidad de constribuir al cambio de milenio y, en verdad, de fundar el milenio que hoy nos convoca en esta serie de actividades multidisciplinares. No pensé nunca ser el portavoz de ese milenio pero Santiago Risso, un muchacho interesado en acelerar el tiempo que nos ha tocado vivir, me ha elegido para pensar en voz pública este tema de un cambio de milenio que, por su complejidad, puede haber empezado hace dos siglos atrás cuando las logias masponicas fundaron Norteamérica, hicieron la revolución francesa e, incluso, se nternaron en territorio latinoamericano e hicieron la gesta de la independencia latinoamericana. Hoy no hacemos más que asisitir al esplendor de la civilización americana pero ese esplendor como muchas vidas y, sobre todo, la decisión siempre enhiesta de construir el nuevo mundo. Que la sempiterna politequería haya obstruído el avance de la civilización american, no quita el proyecto de Washington y Bolivar: el proyecto de un gran continente, que como decíamos antes, hegemoniza al mundo y se dispone a celebrar el milenio. Un milenio que tiene un inmenso tejido cultural detrás pues en los mil años que terminan se han escrito libros maravillosos que han permitido que llegáramos a donde hemosllegado y que, sin dudas, permitirán que avanzaremos más allá del milenio. Sería necesario escribir una encicopleia para hablar del milenio y de lo que nosotros o nuestros padres hicieron por construir el milenio, además de que sería necesario organnizar una serie de simposios y conferencias que tiendan hacia la gran fiesta celebratoria del milenio. Una actividad multidisplinaria como ésta y la fiesta que ello comporta porque, en verdad, tenemos motivos para celebrar el cambio de milenio. Tenemos, sobre todo, una enorme herencia cultural que se agrega al equipaje con el que la humanidad emprende su marcha hacia el Milenio. Debemos decir, también, que ese milenio es una fiesta esencialmente occidental pue estamos celebrando el milenario de Cristo, pero esperemos que otras civilizaciones, como la asiática, la hindý, o la árabe, se plieguen al milenio que celebramos. El mundo está descentrado y la post-modernidad de que nos hablan los periódicos -pero también el filósofo Lyotard- ha hecho del mundo un enorme delta que confluye en el tiempo pero que se diversifica en el espacio. Por ello, sólo tenemos dos caminos: o celebramos el milenario de la civilización occidental, o celebramos la post-modernidad que nos permite tener la ilusión -que, bien vista, no es sólo ilusión de fundar ahora, y aquí, una cultura peruana de signo hegemónico pues el pensamiento francés, a través del mismo Lyotard, ha pedido su cambio de posta. ¿Por qué vamos a caer presas del complejo de inferioridad que nos impida afirmar que en los albores mismos del milenio, estamos haciendo el mejor arte, la mejor poesia, la mejor novela, la mejor filosofía y que estas activvidades multidisciplinarias dialogan con todo el mundo cuando un filósofo como Francisco Miró Quesada es presidente de la Asociacion Internacional de Filósofos, y cuando Mario Vargas Llosa escribe la gran novelística que ha escrito? Sea cual sea el camino que elijamos: saludar la civilización occidental, o saludar la postmodernidad, siempre saldremos privilegiados pues actuamos desde el Perú, el cual es un país del contienente americano. Pero también producir desde el Perú implica poseer la conciencia de la propia frandiosidad de nuestro arte. Si el arte nuestro (...)